Pequeño límite.
Muestra individual.MMAMM, Mendoza.

Bruno Juliano dirige lúcidamente su atención hacia el contexto arquitectónico y el funcionamiento institucional. En Pequeño límite, el espacio funciona como un objeto de experimentación: el artista trabaja con la precariedad estructural del edificio y la convierte en un recurso artístico. Este procedimiento no es nuevo en Juliano, quien, en un gesto heroico, rescató, revalorizó y resignificó la cripta de un tradicional colegio salesiano de San Miguel de Tucumán, transformándola en un centro dedicado a la exhibición y circulación del arte contemporáneo.
El estado de la cripta depende del funcionamiento de una bomba que, al detenerse, provoca que el espacio se llene súbitamente con el agua de los ríos subterráneos. Por esta razón, este espacio singular funciona como un laboratorio arquitectónico en el que las obras y exposiciones se adaptan a las condiciones espaciales y las potencian.
Con el paso de los años, Bruno Juliano ha desarrollado una estética distintiva del montaje y, al mismo tiempo, se ha convertido en una referencia inteligente y sensible para operaciones conceptuales vinculadas con desplazamientos espaciales y de sentido. Pequeño límite demuestra la enorme capacidad de este joven artista para abordar proyectos a partir de una política espacial crítica y, a la vez, poética.



